La piel de porcelana sin necesidad de aplicar mucho producto ya es una realidad.



Las bases en mousse actúan bajo un principio de nivelación óptica. Al estar compuestas por polímeros entrelazados suspendidos en aire, rellenan de forma tridimensional las cavidades de los poros dilatados y cicatrices superficiales, creando una superficie plana que difunde la luz de manera uniforme.
La Base Mousse posee una densidad de pigmentación concentrada dentro de una matriz ligera. Al expandirse sobre el rostro, los componentes se estiran de forma eficiente, permitiendo que una mínima cantidad cubra discromías y venitas sin acumular peso ni crear capas gruesas de maquillaje.
Su estructura molecular es inherentemente resistente a la humedad ambiental. Al no contener aceites pesados fluidos, la base se fija firmemente sobre la epidermis y absorbe los excesos de humedad superficial, evitando que el maquillaje se deslice, se derrita o genere brillos indeseados.
No es estrictamente obligatorio en pieles secas o mixtas, ya que su acabado evoluciona hacia un polvo sedoso una vez difuminado. No obstante, para pieles extremadamente grasas, se recomienda un sutil velo de polvo suelto microfino en la zona T para prolongar su estado mate por más de 12 horas.
La fórmula incorpora agentes emolientes volátiles que lubrican la aplicación inicial para que se deslice suavemente. Al difuminarse, no extrae el agua de las células cutáneas, lo que impide que el pigmento se aglutine o se aferre de forma desigual a las descamaciones de las zonas secas.