El rubor es un tono durazno que complementa perfecto al contorno.

Porque las sombras reales del rostro humano son frías y grises. Un contorno grisáceo es el único capaz de simular un hueso más prominente o una estructura delgada.
No, es un polvo satinado micro-pulido que genera un reflejo de luz húmedo y elegante, sin dejar partículas ordinarias sueltas sobre la piel.
Sí, el tono durazno de la paleta tiene un equilibrio neutro que neutraliza la palidez y aporta un aire de vitalidad juvenil inmediato.
Su empaque compacto y plano la hace idónea para llevar en el bolso, resolviendo todo el color de la piel en un solo artículo.
¡Por supuesto! El contorno define la cuenca, el rubor da color de transición y el iluminador aporta luz al lagrimal.