A diferencia del labial, la tinta de labios tiñe la piel, lo que garantiza que el color no se transfiera al comer o beber y se sienta mucho más ligero.
Aplica solo un poco de pigmento en la parte interna de los labios y difumina hacia afuera. El degradado le da un aspecto juvenil y natural.
Es de larga duración, pero se puede retirar fácilmente con un desmaquillante bifásico o aceite limpiador al final del día.
El truco es la preparación. Aplica una mascarilla para labios o un lip balm 5 minutos antes de la tinta. Retira el exceso con un pañuelo y luego aplica la tinta gel. Esto permite que el pigmento se fije uniformemente sin resecar.
Aplica un punto pequeño en el dorso de tu mano, caliéntalo con el dedo y luego llévalo a tus mejillas. Al ser una tinta de labios y mejillas, su pigmentación es alta; aplicarla indirectamente te da un acabado más natural.